Este 2 de febrero representa un gran reto para todas las personas que llevan una dieta o régimen alimenticio o un entrenamiento en particular, y temen caer en la tentación de saborear un tentador tamal de carne, salsa verde, rojo, mole o alguno de las muchas variedades de este manjar prehispánico, hecho con masa de maíz, carne, verduras, frutos y otros ingredientes que podrían ser parte de una comida completa.

Una de las principales razones por las que algunas personas temen comerse un buen tamal, es la aportación de calorías y grasas que éstos contienen, pero que pueden evitar de acuerdo a la manera en que lo consuman, para así aprovechar sus valores nutritivos y disfrutar de este platillo, sin sentimiento de culpa.

De acuerdo a fuentes especializadas en la calidad y valor nutritivo de alimentos, el tamal posee todas las propiedades del maíz, por lo que es una gran fuente de energía, aporta vitamina B1 esencial para el metabolismo de carbohidratos y para aliviar problemas digestivos, y son ricos en ácido fólico que favorece la producción de glóbulos rojos y es recomendados en las embarazadas para la correcta formación del bebé, y en adultos fortalece las articulaciones.

Al ser un cereal, el maíz aporta principalmente almidones y cuando no se elimina su cascarilla es una fuente importante de fibra en nuestra dieta.

Gracias a los carbohidratos que contiene, son una fuente de energía para debe utilizarse en alguna actividad física, ya que podría convertirse en grasa corporal.

Dependiendo de los ingredientes también son sus beneficios, por ejemplo, la mayoría contienen carne de pollo, por lo tanto aporta proteína.

En cuanto a las calorías, en un tamal promedio de 300 gramos se calcula que aporta 360 y 450 calorías, aunque este aporte varía de acuerdo a sus rellenos, pero si se considera una dieta de 1200 calorías, un tamal representa el 40% de ésta.

De acuerdo a la maduración del elote con el que se hace la masa para el tamal, cuando este es tierno es rico en potasio y ácido fólico, y cuando es amarillo contiene vitamina A.

Es una buena fuente de calcio que complemente el que proviene de los lácteos y sus derivados, así como de algunas verduras y hace más disponibles los aminoácidos esenciales que conforman las proteínas del maíz.

En el caso del maíz azul, este contiene una ventaja particular nutrimentalmente hablando, ya que contiene antocianinas, compuestos flavoinoides con propiedades antioxidantes que protegen nuestras células de la oxidación y mutaciones del ADN.

Lo anterior se refiere al consumo de un tamal sin freír en aceite, ni acompañado de su bolillo en una guajolota, o con un atole o champurrado, ya que esto incrementa las grasas, calorías y otros elementos que quedan a consideración de quien las disfrute.

 

Fuentes: El poder del maíz, El poder del consumidor; ¿Qué beneficios y nutrimentos nos aportan los tamales?, Fuente Saludable.

Imagen: Pinterest

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