Miedo, ansiedad, angustia o tristeza son algunas de las emociones o sentimientos del estrés postraumático que pueden presentarse a raíz de los terremotos vividos en México, mismos que pueden prevalecer por tiempo indefinido en algunas personas, por lo que es necesaria la atención para superar dicha situación, tales como realizar actividad física, meditación o acudir con un especialista.

De acuerdo a Eduardo Calixto, investigador del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), en crisis de este tipo, cuando más solos nos sentimos y más agraviados estamos, buscamos a otras personas que nos puedan ayudar y esto genera, a su vez, un principio de protección de la especie.

Esta situación biológica nos condiciona a ayudarnos, y a ello se suma el aspecto psicológico que nos ha dado el aprendizaje de comportarnos de cierta manera.

En el caso de los niños, se les debe explicar abiertamente lo que sucede, que estamos frente a una situación con problemas y que implica ser solidarios.

“Hay que enseñarles a abrazar y tocar, es importante que abracemos al niño para que con ello, su cerebro pueda disminuir la angustia, la ansiedad y el miedo. El abrazo, un beso o la suavidad de una palabra”.

En el caso de los adultos, se recomienda hablar tantas veces como sea necesario de la situación, al tiempo de mantenerse informados, pues el desconocimiento aterra.

Por su parte, Benjamín Domínguez Trejo, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que la mayoría de la población que estuvo expuesta al temblor del pasado 19 de septiembre experimentará o ya sufre síndrome de estrés postraumático.

Sin embargo, el gran desafío para la salud pública es que alrededor de 20 por ciento de esas personas puede persistir con esta condición hasta por 20 años, alertó

“…hay un sector (de la población) en el que no va a desaparecer el síndrome y tenemos que trabajar rápido y con precisión en identificar esos casos de vulnerabilidad, porque de otra forma esas personas pueden quedar discapacitadas”.

Quienes padecen estrés postraumático y no son tratados no tienen ganas de trabajar ni quieren convivir con sus familiares, y en ocasiones recurren al uso de alcohol o drogas para superar sus alteraciones, subrayó.

Dependiendo de cuestiones que pueden ser desde experiencias personales hasta genéticas, hay quienes ya cursan la etapa aguda, es decir, desde el primer momento se sienten estresados y temerosos ante la posibilidad de que se repita este evento, apuntó.

Cómo atenderlo

Domínguez Trejo señaló que en la primera etapa del estrés postraumático se debe dejar que el organismo repose, descanse.

“El sueño fisiológico es el antídoto contra esta sensación y aunque muchos sufren alteraciones a la hora de dormir, es importante intentar descansar porque esto le da la oportunidad al organismo de recuperarse y resistir los síntomas del síndrome, el cual debe disminuir o desaparecer a los tres meses del evento”.

Hemos encontrado que a algunos les es muy útil lo que se conoce como el ayuno de noticias, ya que estar todo el tiempo en contacto con toda la información que se genera trae a la memoria los recuerdos del sismo, lo cual los afecta emocionalmente e impide recuperarse con mayor rapidez.

Otra sugerencia es mantener las redes de apoyo social, de persona a persona, no virtual, para estar cerca de amigos y familiares, con los que se sientan entendidos y apoyados.

Sobre este tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuenta con el ‘Programa de acción mundial para superar las brechas en salud mental’, y el documento ‘Evaluación y manejo de condiciones específicamente relacionadas con el estrés: Módulo de la Guía de Intervención mhGAP’, en donde se considera el uso de técnicas de manejo del estrés, tales como ejercicios de respiración, relajación muscular gradual.

En este último punto se debe considerar la actividad física, entre ellas las artes marciales, ya que son herramientas para aprender técnicas de relajación y respiración, lo que ayudará a enfocarse en un estado de serenidad y tranquilidad, disminuir la ansiedad, controlar el estado de alerta y visualizar los miedos para enfrentarlos y liberarlos.

Finalmente, en caso de requerirse atención de especialistas en salud mental, la UNAM cuenta con dos líneas telefónicas: 4161 6041 y 5622 2288, en donde un grupo de psicólogos capacitados puede identificar casos de estrés postraumático y evitar que progresen a etapas en las que los síntomas serán prolongados y su tratamiento muy costoso.

 

Fuentes CONACYT, UNAM y OMS

Imagen Archivo

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